Zen - La Tabla Redonda - TVE
John Cage,
Dokusho Villalba,
Enrique Miret Magdalena,
Luis Racionero Grau
y Ana María Schlüter Rodes
Etiquetas: Meditación, Tao, Zen
Espacio para compartir preguntas, ideas, experiencias, dudas, imágenes y... Actualidad cultural y temas acerca de la educación y la psicopedagogía, epistemología, constructivismo, el humor, las artes: música, cine, teatro, ciencia, pintura, arte oriental, shodo (caligrafía), sumi-e (acuarela japonesa), y el budismo zen, el taoismo, chi kung, la jardinería. Y cosas que me duelen o me asombran. Valoraremos el silencio. Escribiremos y leeremos entre líneas, en la frontera entre unas cosas y otras.
John Cage,
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| Chuang Tse soñó que era una mariposa |
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“Revoloteaba alegremente; era una mariposa muy contenta de serlo. No sabía que era Chuang Tse. De repente despierta. Era Chuang Tse y se asombró de serlo. Ya no le era posible saber si era Chuang Tse que soñaba ser una mariposa, o era una mariposa que soñaba ser Chuang Tse.”
Existe la generalizada creencia de que el Tao es un concepto que nace con el Tao Te Ching , de Lao Tse (s. VI a. C.). En realidad, quinientos años antes —en el siglo XI a. C.— el I Ching ya daba por sentado que el Tao designaba el curso de las estrellas en el cielo, por lo que adquiría el sentido de orden eterno.
A la palabra Tao se la ha traducido como camino, sentido, método, sendero, arte, verdad, línea, razón, sustancia, principio, logos. En muchas escuelas, camino expresa liberación, exaltación, conquista; los Vedas llaman a su máximo sacerdote pathi-krt, “el que hace el camino”; en Roma, pontus fex, “el que hace el puente”, pontífice.
Cuando se nombra al Tao como “origen” conviene remitirse a la fuente de tal afirmación, el capítulo 42 de Lao Tse: "El Tao engendra al Uno; el Uno engendra al Dos; el Dos engendra al Tres, y el Tres a los Diez Mil Seres.”
Anterior a todo lo existente, el Tao tiene asimismo la particularidad de ser incognoscible, inefable e infinito. Por eso, bien se cuida Lao Tse de advertirnos en su frase inicial del “Tao Te Ching”: “El Tao que puede ser hollado no es el Tao permanente e inalterable. El nombre que puede ser mencionado no es el nombre permanente e inalterable”.
Estas salvedades nos obligan a tener en cuenta que llegar a una definición de Tao es como querer ganarle una carrera a nuestra sombra. Afortunadamente, para el Tao, tantos siglos no lograron encasillarlo; de ahí que sus enseñanzas sigan siendo todavía un alimento vivo. Y, si bien Lao Tse, en los 81 capítulos del Tao Te Ching expuso la teoría y la práctica del Tao, una de las más ricas venas literarias de la escuela taoísta la brindó la obra de Chuang Tse (muerto en el año 275 a. C.), complementando el rigor filosófico de Lao Tse con su imaginería humorística, poética y mística.
Un sabio modesto y burlón
Desde la época de oro —dinastía Chou, 1.122-481 a. C.— en adelante, China osciló entre dos corrientes filosóficas opuestas: Lao Tse-Chuang Tse, por un lado, y Confucio-Mencio por el otro. Recién mil años después —siglo V d. C.— ingresa al Imperio el budismo de la mano de Bodhidharma, pero esta escuela no hace sino formar una alianza con el taoísmo, dando como resultado el Ch’an que, por lógica también se contrapone al confucianismo. Sin la presencia del taoísmo, la doctrina india del Buda difícilmente hubiera progresado en China, debido a la diferencia de personalidades entre ambos pueblos. ¿Cuáles son, entonces, las características que identifican a Chuang Tse y lo distinguen de las de Confucio?
Claude Roy —en su Claves para China— describe así estas diferencias: “La sabiduría de Chuang Tse es modesta y burlona, expresada con imágenes, por medio de pequeños apólogos maliciosos e irisados. Sus lecciones son enimgáticas, alusivas”. El historiador Sze Ma Chien dice: “Sus enseñanzas son semejantes al curso caprichoso de un agua que se extiende... nadie puede utilizarlas con un objeto bien definido. Todo lo contrario ocurre con Confucio —sigue Roy—, que pone en manos de quien lo escucha herramientas muy útiles y armas muy prácticas. Chuang Tse sugiere más que dicta; orienta más que guia. Es un encantador, no un profesor. Hace respirar un aire de libertad, mientras Confucio hace reinar un orden de las funciones. Se burla y critica, mientras Confucio dogmatiza y amonesta. Chuang Tse tiene espíritu. Se escurre y elude la mano que pretende inmovilizarlo. Corre y corre, como el hurón de la canción; como las nubes del cielo; como esa partícula del espíritu que llaman la loca de la casa porque no quiere quedar prisionera en ella”.
Chuang Tse deseaba sencillamente hacerse olvidar y desconocer; fundirse en la naturaleza y en lo que le rodea, como esos insectos que se vuelven semejantes a la rama muerta o a la hoja verde en la que se refugian.
La moral de Chuang Tse es una moral idealista, evasiva. Recomienda la flexibilidad, el abandono, la confianza total en la naturaleza. Confucio explica la duración del Imperio; Chuang Tse explica la poesía y el humor chino. Uno ha salvado al Estado; el otro ha hecho perdurar la lozanía. Uno encarna el orden; el otro la fantasía. Por eso, el dicho popular chino: “Cuando alguien tiene éxito en este mundo, es siempre un confucionista, mientras que cuando fracasa es siempre un taoísta”.
Sus parábolas
Tanto Lao Tse como Chuang Tse no fueron sino autores de un sólo libro cada uno. El primero se ocupó de darle un título — Tao Te Ching , tratado sobre la Virtud del Tao—, mientras que al segundo ni siquiera se le cruzó por la mente hacerlo, de modo que hoy su obra se conoce únicamente como Chuang Tse . Si bien esta última es bastante más voluminosa que la de su padre doctrinario, quizás no es sino debido al desarrollo literario del que carece el epigramático Tao Te Ching . No obstante, abundan en Chuang Tse los mismos temas recurrentes sobre los cuales machacó tres siglos antes que él Lao Tse: la preservación de la vida siguiendo al Tao; la simplicidad y la quietud; la fuerza de la debilidad; la no-violencia; las sabiduría de parecer tonto.
En los treinta y tres capítulos del “Chuang Tse” nos encontramos con cientos de parábolas —como la de la mariposa que encabeza este escrito— que, utilizando este recurso literario, transmiten una enseñanza taoísta ejemplificada en casos concretos de la vida diaria. Veamos algunas de ellas.
• Acerca de la “inutilidad” de la sabiduría, Chuang Tse dijo: “Hay un gran árbol; su tronco es tan grueso que sería muy difícil cortarlo. Ahí sigue al borde del camino. Los carpinteros que pasan por allí ni se dignan mirarle, pero muchos viajeros se cobijan bajo su enorme sombra. Así es el Sabio: de tan grande deviene en inútil, pero muchos se cobijan bajo sus palabras. ¿Por qué, entonces, va a ser perjudicial y malo no servir para nada?”
• Para los que desconocen la unidad, tenemos esta parábola: “Un monero les dijo a sus monos:‘Les daré tres nueces por la mañana y cuatro por la tarde’. Los monos empezaron a protestar, diciendo que eso no era justo. Entonces, el monero les dijo: Está bien; les daré cuatro nueces por la mañana y tres por la tarde. De esta manera, los monos quedaron contentos.
• Una advertencia acerca del peligro que implican los sentidos: El Mar del Norte y el Mar del Sur se encontraban siempre en el Centro. Como este los recibía muy bien, ambos quisieron gratificarle y se dijeron: ‘Todos los hombres tiene siete orificios que les sirven para ver, oír, comer. Este no los tiene; vamos a hacérselos’. Cada día le abrían un orificio. Al séptimo día murió”.
• Para indicar que la alteración de la naturaleza de las cosas trae sus consecuencias, Chuang Tse afirmó: “Las extremidades de los patos son cortas pero si pretendes alargarlas, será con dolor. Las patas de las grullas son largas pero si las acortas, será también con dolor. Así lo que naturalmente es largo no necesita acortarse y lo que naturalmente es corto no necesita alargarse. De esta manera no será preciso quitar penas. Querer regular todo es vulnerar la naturaleza”.
• Una aguda crítica a las tendencias sociales la encontramos en el capítulo 12: “Si caminan juntos tres compañeros y uno se extravía, aún se puede llegar al final del viaje porque los extraviados son los menos. Pero si los que se extravían son dos, tendrán más trabajo en llegar a destino porque los extraviados vencen en número”.
• Cuando confundimos medios con fines, Chuang Tse nos presenta este pensamiento: “La utilidad de la red está en los peces que coge. Cogidos los peces, se olvida la red. La utilidad de la trampa radica en los conejos que captura. Capturados los conejos, se olvida la trampa. La utilidad de las palabras está en las ideas que expresan. Entendidas las ideas, se olvidan las palabras.”
• Una última parábola, esta acerca de lo necesario, otro de los pilares sobre los que se asienta el taoísmo: “Chu estuvo aprendiendo el arte de matar dragones y en ello agotó toda su hacienda. En tres años aprendió la disciplina, pero nunca halló ocasión para ejercer su habilidad. El sabio, aun lo necesario, no lo toma como necesario, de ahí que nunca guerrea. El ignorante, aun lo no necesario, lo toma como necesario, por esto tiene tantas guerras”.
Sus aforismos
Los aforismos han sido a lo largo de la historia una modalidad de expresión que, condensados el máximo de sabiduría en un mínimo de palabras, evita cualquier comentario, ya que la enseñanza es tan obvia que sólo alguien que deliberadamente no la quisiera ver podría ignorarla. Chuang Tse nos muestra su maestría en este género con los siguientes aforismos:
• “¿Acaso puede haber hijos y nietos si antes no hubiera habido hijos y nietos?”
• “Quien equipara lo visible con lo invisible, no temerá las vicisitudes de la vida y de la muerte.” • “Cuando inspecciones un templo, no te olvides de recorrer también los retretes.” • “A nadie se le coge si no es en la trampa de aquello a lo que está aficionado.” • “No puede uno crecer más por haber subido más alto, ni tampoco puede ser más pequeño por vivir en un lugar más bajo.” • “Las palabras deben siempre detenerse ante lo que el entendimiento ignora.” • “La vejez que no tiene más primacía que la del tiempo, no es verdadera primacía. Ser hombre y no aventajar a los demás con hombría de bien, no es más que vejez.” • “Si la vida pesa mucho, las riquezas pesarán poco.” • “La nivelación hecha con un nivel mal nivelado no es nivelación.” • “Cortando cada día una mitad a un palo de un pie de largo, no se acabará en diez mil siglos.” Uno de los temas insistentes en el taoísmo es el de la sabiduría como un factor gradual. Finalicemos, entonces, con este anhelo que atravesó veintidós siglos de vigencia: “Los pies pisan el suelo; pero es aquello que no pisan lo que permite caminar. Aquello que se conoce es poco; pero, apoyado en lo poco que se conoce es posible conocer mucho |
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He terminado mi pequeño jardín Zen. Y me hace ilusión contaros algunas cositas al respecto.
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Taigen Fu: Era el responsable de los monjes en el monasterio del monte Tai-Yüan y un hombre muy erudito. A una de sus conferencias asistió de forma inesperada Kassan Zenne, quien tras escucharle durante un momento se echó a reir a carcajadas y abandonó la sala. Tras esto Taigen Fu se confesó ante Kassan como un hombre torpe y sin talento, hecho que Kassan no solo no desmintió sino que corroboró afirmando que se andaba por las ramas y que hablaba de cosas que no conocía. Siguiendo las instrucciones de Kassan, Taigen se encierra en su habitación dispuesto a hacer zazén hasta el fondo de sí mismo. Al amanecer del día siguiente se "despertó".Buda, Dharma y Sangha
Según dicen las enseñanzas, cuando tomamos refugio en las tres joyas del budismo, estamos actualizando un acto de confianza y entrega en Buda, Dharma y Sangha (dicho en términos más occidentales: Belleza, Verdad y Bondad respectivamente), lo cual significa abrirse a nuestra auténtica naturaleza, que se manifiesta en el exterior como siendo las tres joyas. La devoción o entrega a ellas va disolviendo y purificando las obstrucciones que surgen de identificarnos con nuestro ego.
La devoción nos recuerda la humildad ante la inmensidad que nos rodea y nos contiene (“el mar, el tiempo, alrededores de lo que no podemos medir y nos contiene”), pues la escalera de la vida carece fundamentalmente de un “yo”, ya que ninguno de sus peldaños posee una sensación de identidad inherente, sino que es el “yo” quien se identifica con los peldaños, generando ese apego y rechazo que va configurando los estadios de desarrollo del ego. Y así es hasta que finalmente -en un salto al vacío- el yo deja de lado la escalera: dentro y fuera, sujeto y objeto, forma y vacuidad… pierden entonces todo su significado.
Tal como yo lo entiendo, esto puede verse como el despliegue de la forma y la vacuidad enervados por el amor-compasión. Esto es para mí el yoga y la meditación: una experiencia unitiva y de no dualidad. Como se dice en la Prajñaparamita, “la forma es el vacío, el vacío es la forma; no hay vacío aparte de la forma y no hay forma aparte del vacío”. En este sentido, cada sonido será una resonancia natural de lo inexpresable y cualquier pensamiento es como el gozo vacío de la unidad de la compasión y la vacuidad. En el momento en que uno reconoce la vacuidad de los fenómenos se eleva en nosotros una compasión universal y no conceptual por todos los seres inmersos en el océano del sufrimiento samsárico a causa de nuestro apego al mundo exterior y al propio ego .
Creo que la práctica de la meditación y el yoga es un buen entreno en la toma de conciencia, en la re-sacralización de la vida; es un trabajo que ha de trascender las múltiples facetas del egocentrismo integrando en cada aspecto de la vida cotidiana las nociones de vacuidad de existencia independiente del yo y de los fenómenos por un lado, y la de Bodhichita en tanto amor y compasión, por otro lado. Siguiendo el proceso de unión armoniosa entre Espíritu y Materia (“el espíritu es la metáfora de la infinitud de la materia”), bien podríamos decir que la compasión es vacuidad en acción, mientras que la vacuidad es compasión en contemplación. 
Por otro lado, el hecho de considerar a todos los seres a través de la óptica del amor incondicional constituye un requisito esencial para llegar a percibir la pureza de lo relativo, de la forma, de lo que nos rodea (algo que los vehículos tántricos y la práctica del vajrayana llevan a la práctica mediante la visualización de las deidades; las cuales desempeñan en el plano de la forma el mismo papel que los mantras en el plano del sonido). Esta consciencia se enriquece con la abertura hacia lo otro, con el amor despierto, lúcido.Esto nos descubre el significado de la impermanencia: la vida ya estaba ahí antes de que llegáramos nosotros. Ella siempre ha estado fluyendo. Ésta es la lección de rendimiento que nos regala la vida: una humildad gozosa, no resentida. ¿Por qué no dejarnos fluir sintiéndonos unidos a cada partícula de vida? Dejémonos penetrar.
También nosotros somos una metáfora de la infinitud del Espíritu, una metáfora donde la Vacuidad se reencarna cada vez que un ser humano (el sabio, la naturaleza búdica de todo ser) suelta la escalera. Aquí radica la suerte de poder situarnos devocionalmente ante las tres joyas, actualizando e integrando las enseñanzas para compartirlas con los demás y juntos recrear el templo divino.La sabiduría es la recreación unificada (no fragmentada en compartimentos estancos, como ha pretendido la modernidad) de las dimensiones estética, científico-cognitiva y moral; es una metáfora que integra ese movimiento incesantemente creativo donde “todo yo (Buda o Belleza) se convierte en Dios, todo nosotros (Sangha o Bondad) se transforma en la más sincera veneración a Dios y todo ello (Dharma o Verdad) se convierte en el templo más resplandeciente de Dios” .Me gustaría hacer una reflexión sobre la profunda correspondencia existente entre yo-belleza-buda, sociedad-bien-sangha y otredad-espíritu-dharma:La sabiduría es ser yo, la sabiduría es ser nosotros, la sabiduría es ser lo otro.La sabiduría es Belleza, la sabiduría es Bien, la sabiduría es Espíritu.La sabiduría es Buda, la sabiduría es Sangha, la sabiduría es Dharma. Quizá a partir de esta reflexión podamos atisbar la figura del sabio más nítidamente: Sabio es quien ha integrado mente, cultura y naturaleza (budha, sangha y dharma) o, lo que es igual, quien reconoce en esas tres facetas los diferentes rostros del Espíritu o Vacuidad y sintoniza con Él o Ella, respetando por igual la Belleza, la Bondad y la Verdad, que es lo mismo que saber integrar esas otras joyas de nuestra cultura occidental: la estética, la ética y la ciencia. Estas joyas fueron fatalmente fragmentadas por la modernidad, y es tarea de nuestro tiempo y de todos nosotros reintegrarlas.
Sabio es quien ha sido capaz de descubrir la mentira del ego, ésa que nos inculcó el sentimiento de una identidad separada. Sabio es quien descubre que el yo último (Belleza) es la naturaleza búdica, y que todo “yo”, todo ser sensible, participa de esa naturaleza búdica. Todos somos miembros de la asamblea de todos los seres (Sangha): ésta es la dimensión ética, la bondad última.Nos dejamos empapar de espacio, como la caracola se inunda de mar, para dejarnos vaciar por la Vacuidad (interdependiente y no dual) y ésta –o el Espíritu- pueda verse a través de nosotros, que no somos más que claridad inseparable de la luz que la engendra. Esto es para mí la meditación: acostumbrarse a ser una ola que surge en el océano para reabsorberse en el mismo océano. La meditación sirve para “acostumbrarnos” a ser conscientes de ese vaivén de la infinitud de la cual somos una fugaz metáfora. ¿Qué son sino nuestros pensamientos y emociones?
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