viernes, 17 de enero de 2014

Zen - La Tabla Redonda - TVE

John Cage,
Dokusho Villalba,
Enrique Miret Magdalena,
Luis Racionero Grau
y Ana María Schlüter Rodes


Es un resumen fabuloso de la esencia del ZEN.
¡PTHUMM! Un golpe en la mesa...

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domingo, 29 de septiembre de 2013

Chuang Tse

 
Chuang Tse
soñó que era una mariposa
 
 

“Revoloteaba alegremente; era una mariposa muy contenta de serlo. No sabía que era Chuang Tse. De repente despierta. Era Chuang Tse y se asombró de serlo. Ya no le era posible saber si era Chuang Tse que soñaba ser una mariposa, o era una mariposa que soñaba ser Chuang Tse.”
 
Existe la generalizada creencia de que el Tao es un concepto que nace con el Tao Te Ching , de Lao Tse (s. VI a. C.). En realidad, quinientos años antes —en el siglo XI a. C.— el I Ching ya daba por sentado que el Tao designaba el curso de las estrellas en el cielo, por lo que adquiría el sentido de orden eterno.
A la palabra Tao se la ha traducido como camino, sentido, método, sendero, arte, verdad, línea, razón, sustancia, principio, logos. En muchas escuelas, camino expresa liberación, exaltación, conquista; los Vedas llaman a su máximo sacerdote pathi-krt, “el que hace el camino”; en Roma, pontus fex, “el que hace el puente”, pontífice.
Cuando se nombra al Tao como “origen” conviene remitirse a la fuente de tal afirmación, el capítulo 42 de Lao Tse: "El Tao engendra al Uno; el Uno engendra al Dos; el Dos engendra al Tres, y el Tres a los Diez Mil Seres.”
Anterior a todo lo existente, el Tao tiene asimismo la particularidad de ser incognoscible, inefable e infinito. Por eso, bien se cuida Lao Tse de advertirnos en su frase inicial del “Tao Te Ching”: “El Tao que puede ser hollado no es el Tao permanente e inalterable. El nombre que puede ser mencionado no es el nombre permanente e inalterable”.
Estas salvedades nos obligan a tener en cuenta que llegar a una definición de Tao es como querer ganarle una carrera a nuestra sombra. Afortunadamente, para el Tao, tantos siglos no lograron encasillarlo; de ahí que sus enseñanzas sigan siendo todavía un alimento vivo. Y, si bien Lao Tse, en los 81 capítulos del Tao Te Ching expuso la teoría y la práctica del Tao, una de las más ricas venas literarias de la escuela taoísta la brindó la obra de Chuang Tse (muerto en el año 275 a. C.), complementando el rigor filosófico de Lao Tse con su imaginería humorística, poética y mística.

Un sabio modesto y burlón

Desde la época de oro —dinastía Chou, 1.122-481 a. C.— en adelante, China osciló entre dos corrientes filosóficas opuestas: Lao Tse-Chuang Tse, por un lado, y Confucio-Mencio por el otro. Recién mil años después —siglo V d. C.— ingresa al Imperio el budismo de la mano de Bodhidharma, pero esta escuela no hace sino formar una alianza con el taoísmo, dando como resultado el Ch’an que, por lógica también se contrapone al confucianismo. Sin la presencia del taoísmo, la doctrina india del Buda difícilmente hubiera progresado en China, debido a la diferencia de personalidades entre ambos pueblos. ¿Cuáles son, entonces, las características que identifican a Chuang Tse y lo distinguen de las de Confucio?
Claude Roy —en su Claves para China— describe así estas diferencias: “La sabiduría de Chuang Tse es modesta y burlona, expresada con imágenes, por medio de pequeños apólogos maliciosos e irisados. Sus lecciones son enimgáticas, alusivas”. El historiador Sze Ma Chien dice: “Sus enseñanzas son semejantes al curso caprichoso de un agua que se extiende... nadie puede utilizarlas con un objeto bien definido. Todo lo contrario ocurre con Confucio —sigue Roy—, que pone en manos de quien lo escucha herramientas muy útiles y armas muy prácticas. Chuang Tse sugiere más que dicta; orienta más que guia. Es un encantador, no un profesor. Hace respirar un aire de libertad, mientras Confucio hace reinar un orden de las funciones. Se burla y critica, mientras Confucio dogmatiza y amonesta. Chuang Tse tiene espíritu. Se escurre y elude la mano que pretende inmovilizarlo. Corre y corre, como el hurón de la canción; como las nubes del cielo; como esa partícula del espíritu que llaman la loca de la casa porque no quiere quedar prisionera en ella”.
Chuang Tse deseaba sencillamente hacerse olvidar y desconocer; fundirse en la naturaleza y en lo que le rodea, como esos insectos que se vuelven semejantes a la rama muerta o a la hoja verde en la que se refugian.
La moral de Chuang Tse es una moral idealista, evasiva. Recomienda la flexibilidad, el abandono, la confianza total en la naturaleza. Confucio explica la duración del Imperio; Chuang Tse explica la poesía y el humor chino. Uno ha salvado al Estado; el otro ha hecho perdurar la lozanía. Uno encarna el orden; el otro la fantasía. Por eso, el dicho popular chino: “Cuando alguien tiene éxito en este mundo, es siempre un confucionista, mientras que cuando fracasa es siempre un taoísta”.

Sus parábolas

Tanto Lao Tse como Chuang Tse no fueron sino autores de un sólo libro cada uno. El primero se ocupó de darle un título — Tao Te Ching , tratado sobre la Virtud del Tao—, mientras que al segundo ni siquiera se le cruzó por la mente hacerlo, de modo que hoy su obra se conoce únicamente como Chuang Tse . Si bien esta última es bastante más voluminosa que la de su padre doctrinario, quizás no es sino debido al desarrollo literario del que carece el epigramático Tao Te Ching . No obstante, abundan en Chuang Tse los mismos temas recurrentes sobre los cuales machacó tres siglos antes que él Lao Tse: la preservación de la vida siguiendo al Tao; la simplicidad y la quietud; la fuerza de la debilidad; la no-violencia; las sabiduría de parecer tonto.
En los treinta y tres capítulos del “Chuang Tse” nos encontramos con cientos de parábolas —como la de la mariposa que encabeza este escrito— que, utilizando este recurso literario, transmiten una enseñanza taoísta ejemplificada en casos concretos de la vida diaria. Veamos algunas de ellas.
• Acerca de la “inutilidad” de la sabiduría, Chuang Tse dijo: “Hay un gran árbol; su tronco es tan grueso que sería muy difícil cortarlo. Ahí sigue al borde del camino. Los carpinteros que pasan por allí ni se dignan mirarle, pero muchos viajeros se cobijan bajo su enorme sombra. Así es el Sabio: de tan grande deviene en inútil, pero muchos se cobijan bajo sus palabras. ¿Por qué, entonces, va a ser perjudicial y malo no servir para nada?”
• Para los que desconocen la unidad, tenemos esta parábola: “Un monero les dijo a sus monos:‘Les daré tres nueces por la mañana y cuatro por la tarde’. Los monos empezaron a protestar, diciendo que eso no era justo. Entonces, el monero les dijo: Está bien; les daré cuatro nueces por la mañana y tres por la tarde. De esta manera, los monos quedaron contentos.
• Una advertencia acerca del peligro que implican los sentidos: El Mar del Norte y el Mar del Sur se encontraban siempre en el Centro. Como este los recibía muy bien, ambos quisieron gratificarle y se dijeron: ‘Todos los hombres tiene siete orificios que les sirven para ver, oír, comer. Este no los tiene; vamos a hacérselos’. Cada día le abrían un orificio. Al séptimo día murió”.
• Para indicar que la alteración de la naturaleza de las cosas trae sus consecuencias, Chuang Tse afirmó: “Las extremidades de los patos son cortas pero si pretendes alargarlas, será con dolor. Las patas de las grullas son largas pero si las acortas, será también con dolor. Así lo que naturalmente es largo no necesita acortarse y lo que naturalmente es corto no necesita alargarse. De esta manera no será preciso quitar penas. Querer regular todo es vulnerar la naturaleza”.
• Una aguda crítica a las tendencias sociales la encontramos en el capítulo 12: “Si caminan juntos tres compañeros y uno se extravía, aún se puede llegar al final del viaje porque los extraviados son los menos. Pero si los que se extravían son dos, tendrán más trabajo en llegar a destino porque los extraviados vencen en número”.
• Cuando confundimos medios con fines, Chuang Tse nos presenta este pensamiento: “La utilidad de la red está en los peces que coge. Cogidos los peces, se olvida la red. La utilidad de la trampa radica en los conejos que captura. Capturados los conejos, se olvida la trampa. La utilidad de las palabras está en las ideas que expresan. Entendidas las ideas, se olvidan las palabras.”
• Una última parábola, esta acerca de lo necesario, otro de los pilares sobre los que se asienta el taoísmo: “Chu estuvo aprendiendo el arte de matar dragones y en ello agotó toda su hacienda. En tres años aprendió la disciplina, pero nunca halló ocasión para ejercer su habilidad. El sabio, aun lo necesario, no lo toma como necesario, de ahí que nunca guerrea. El ignorante, aun lo no necesario, lo toma como necesario, por esto tiene tantas guerras”.

Sus aforismos

Los aforismos han sido a lo largo de la historia una modalidad de expresión que, condensados el máximo de sabiduría en un mínimo de palabras, evita cualquier comentario, ya que la enseñanza es tan obvia que sólo alguien que deliberadamente no la quisiera ver podría ignorarla. Chuang Tse nos muestra su maestría en este género con los siguientes aforismos:
• “¿Acaso puede haber hijos y nietos si antes no hubiera habido hijos y nietos?”
• “Quien equipara lo visible con lo invisible, no temerá las vicisitudes de la vida y de la muerte.”
• “Cuando inspecciones un templo, no te olvides de recorrer también los retretes.”
• “A nadie se le coge si no es en la trampa de aquello a lo que está aficionado.”
• “No puede uno crecer más por haber subido más alto, ni tampoco puede ser más pequeño por vivir en un lugar más bajo.”
• “Las palabras deben siempre detenerse ante lo que el entendimiento ignora.”
• “La vejez que no tiene más primacía que la del tiempo, no es verdadera primacía. Ser hombre y no aventajar a los demás con hombría de bien, no es más que vejez.”
• “Si la vida pesa mucho, las riquezas pesarán poco.”
• “La nivelación hecha con un nivel mal nivelado no es nivelación.”
• “Cortando cada día una mitad a un palo de un pie de largo, no se acabará en diez mil siglos.”
Uno de los temas insistentes en el taoísmo es el de la sabiduría como un factor gradual. Finalicemos, entonces, con este anhelo que atravesó veintidós siglos de vigencia:
“Los pies pisan el suelo; pero es aquello que no pisan lo que permite caminar. Aquello que se conoce es poco; pero, apoyado en lo poco que se conoce es posible conocer mucho


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Raku


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sábado, 7 de julio de 2012

Escuela. Ciencia y Meditación

Maria José me envía este video acerca de los "tesoros" que esconde la practica de la meditación y de la importancia de frecuentar esta práctica tambien en las escuelas.                                                              Gracias a Laura, maestra del C.P. Pla y Beltrán de Ibi por haberme hecho partícipe de algunos momementos de verdaderos edncuentros con sus nenes y nenas, tambien gracias a ellos por ser todos joyas que recuerdan con su brillo la belleza de la vida.
Redes. Sobre la meditación:


Me voy encontrando, de vez en cuando, bases teóricas y científicas que avalan que las experiencias que llevo realizando, desde hace ya años, dos veces al día con mis alumnxs (después del patio y al entrar por la tarde) con la relajación-meditación, visualizaciones creativas y pintado de mandalas (en una situación de silencio interior) son realmente efectivas.
Os animo a ponerlas en práctica (o a continuar con ellas): la calidad del trato con lxs alumnxs y entre lxs alumnxs cambia y mejora.

Buen verano.
María.

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sábado, 18 de febrero de 2012

ZaZEN. Principios Universales (DÔGEN)

Principios universales de zazen

Fukanzazengi, del maestro zen Eihei Dôgen

Eihei Dôgen
La Vida es fundamentalmente perfecta. Está por todas partes, independientemente de lo que hagan y comprendan los seres humanos. El Orden Cósmico es libre y en él no hay noción de obstáculo.¿Qué sentido tiene pues el esfuerzo concentrado de los seres humanos?
En verdad, el Cuerpo Universal está más allá de la suciedad del mundo humano.¿Quién podría creer que necesita ser limpiado? La Vida Cósmica nunca es distinta de nada ni de nadie, siempre es exactamente lo que es, siempre está allí donde está.¿De qué sirve ir de acá para allá buscándola?
Sin embargo, si en tu mente aparece la menor separación, por estrecha que sea, la Vía se te aleja como el Cielo de la Tierra. Si manifiestas la menor preferencia o antipatía, tu espíritu se pierde en la confusión.
Cuídate de no ser como aquellos que, después de haber entrevisto apenas la sabiduría que penetra todas las cosas, que unifica la Vía y clarifica el espíritu, se jactan de comprender la totalidad y se hacen ilusiones sobre su propio despertar, haciendo nacer en ellos el deseo de escalar el mismo Cielo. Aunque estas personas han comenzado la exploración inicial y limitada de las zonas fronterizas de la conciencia, son aún insuficientes en la Vía de la Emancipación Absoluta.
¿Necesitas que te hable del Buda Shakyamuni? Aún se siente la influencia de los seis años que vivió meditando totalmente inmóvil en la postura sedente del loto.¿Quieres que te hable de Bodhidharma? El linaje de la Transmisión ha conservado hasta nuestros días el recuerdo de sus nueve años de meditación delante de un muro. Así eran los hombres santos del pasado. ¿Cómo podemos los seres humanos de hoy día dejar de seguir la Vía?
Abandona pues la comprensión intelectual. Deja de correr detrás de las palabras y de seguirlas al pie de la letra. Lo que necesitas es aprender a dirigir tu luz hacia tu interior para iluminar tu verdadera naturaleza. Tu cuerpo y tu mente desaparecerán por ellos mismos y tu rostro original aparecerá. Si quieres llegar a ser tú mismo sólo hay un camino: ser tú mismo sin más tardar.
Para hacer zazen conviene un espacio silencioso. Come y bebe sobriamente. Despréndete de cualquier compromiso y abandona toda preocupación. No pienses: ‘Esto está bien, esto está mal’.No tomes partido ni por ni contra. Detén todo movimiento de tu mente consciente. Nos juzgues los pensamientos que aparecen. No cultives expectativas. No tengas ningún deseo de llegar a ser Buda. El verdadero zazen no tiene nada que ver con la posición sedente ni con la posición acostada.
Extiende una alfombra espesa en el lugar en el que tengas la costumbre de sentarte. Pon encima un cojín. Siéntate en la postura de loto o bien en la de medio loto.
En la postura de loto pon primero tu pie derecho sobre tu muslo izquierdo, y tu pie izquierdo sobre tu muslo derecho. En la postura de medio loto basta con que pongas tu pie izquierdo sobre tu muslo derecho.
Afloja tu ropa y tu cinturón. Ordénalos convenientemente. Pon entonces tu mano derecha sobre tu pierna izquierda, con la palma hacia arriba, y tu mano izquierda sobre tu mano derecha. Las puntas de los dedos pulgares se tocan. Siéntate bien derecho en la actitud corporal correcta. No te inclines a la izquierda, ni a la derecha, ni hacia adelante ni hacia atrás. Asegúrate de que tus orejas están en el mismo plano vertical que tus hombros y que tu nariz se encuentra en la misma línea vertical que tu ombligo. Sitúa la lengua contra el paladar. Cierra la boca. Haz que la mandíbula superior permanezca en contacto con la inferior. Los ojos permanecen siempre abiertos. Respira suavemente por la nariz. Una vez que hayas tomado la postura, respira profundamente una vez. Inspira y espira. Inclina tu cuerpo de derecha a izquierda e inmovilízate en una posición sedente estable.
Piensa en no pensar. ¿Cómo se piensa en no pensar? No pensando. Este es el arte esencial de zazen.
El zazen del que yo hablo no es una técnica de meditación. Es la Puerta de la Paz y de la Felicidad. Es el Despertar Perfecto. Zazen es la manifestación de la Realidad Ultima. Las trampas y las redes del intelecto no pueden atraparlo.
Una vez que hayas comprendido su esencia serás como un tigre cuando entra en la selva y como un dragón cuando se sumerge en lo más profundo del océano.
Tienes que saber que cuando practicas zazen la verdadera Vía se manifiesta, si apartas desde el comienzo la somnolencia y la distracción.
Cuando te levantes, muévete suavemente y sin prisas, tranquilamente, deliberadamente. No te levantes súbita ni bruscamente.
Cuando se lanza una mirada al pasado, uno se da cuenta de que trascender la iluminación y la no-iluminación, que morir sentado o de pie, ha dependido siempre del vigor del zazen.
Por otra parte, el hecho de que la apertura a la iluminación de algunos buscadores del pasado fuera provocada por un chasquido de dedo, por una bandera, por una aguja, por un mazo, por un cazamoscas, por un puñetazo, por un bastonazo o por un grito, no puede ser comprendido enteramente por el pensamiento dualista de los seres humanos, y menos aún por la práctica de poderes sobrenaturales.
La experiencia de la iluminación está más allá de lo que los seres humanos ven y oyen, ya que se trata de un estado anterior a los conocimientos y a las percepciones.
Dicho esto, poco importa que seas inteligente o no. En la Vía no hay diferencia entre el tonto y el avispado. Concentrar el esfuerzo con un espíritu unificado es, en sí, seguir la Vía.
La práctica-iluminación es pura por naturaleza. Avanzar es una cuestión de asiduidad.
En general, tanto en nuestro país como en India y en China, se respeta el Sello del Buddha. La particularidad de la Vía del Zen sigue prevaleciendo: devoción por la meditación sedente, solamente sentarse inmóvil con un compromiso total.
Aunque se dice que hay tantos mundos como seres humanos, todos siguen la Vía de la misma manera: practicando zazen.
¿Por qué abandonar el lugar que te está reservado en la casa de tu padre para errar por las tierras polvorientas de otros reinos? Un solo paso en falso y te alejas de la Vía que está justo bajo tus pies.
Has tenido la suerte única de nacer con forma humana. No pierdas tu tiempo. Aporta tu contribución a la obra esencial de la Vía del Buda.¿Cómo puedes preferir los placeres de este mundo, tan efímeros como la chispa surgida del sílex?
La esencia y los fenómenos son como el rocío sobre la hierba, el destino es parecido a un relámpago (en un instante desaparecen).
Honorable discípulo del Zen, aunque llevas mucho tiempo intentando tantear al elefante en la oscuridad, te ruego que no temas al verdadero dragón.
Consagra tu energía a la Vía que indica lo Absoluto sin rodeos. Respeta al hombre iluminado que se sitúa más allá de las acciones de los seres humanos. Armonízate con la iluminación de los Buddhas. Sé un digno sucesor de la dinastía legítima de los Patriarcas. Actúa siempre así y serás como ellos.
La cámara del tesoro se te abrirá de par en par y podrás utilizarlo como mejor te plazca.
Escrito en Koshoji,
por Dôgen Zenji
el 13 febrero de 1224
Versión en castellano de Dokushô Villalba, publicada en la obra "Riqueza Interior", Ediciones Miraguano, Madrid, ISBN: 978-84-7813-230-0. Todos los derechos reservados.

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domingo, 7 de febrero de 2010

Amenazo con volver...

He terminado mi pequeño jardín Zen. Y me hace ilusión contaros algunas cositas al respecto.
Además en el SPE Servicio Psicopedagogico Escolar, hemos iniciado una página Web y un blog. También puedo comentar el foro del "Proyecto Roma" en el que participamos.

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viernes, 9 de mayo de 2008

El Espíritu del ZEN

¿Oh maravilla de las maravillas!
Saco agua, acarreo leña...

"El Espíritu del Zen"
Alan W. Watts
Editorial DÉDALO

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domingo, 10 de septiembre de 2006

SUMI-E La magía de los pinceles























Posted by Picasa
















La vida es como una obra de arte, que sin bosquejo, ni borrador alguno, realizamos cada uno de nosotros, no se puede rectificar, ni borrar, ni volver atrás... Hay que improvisar, hay que ser cautos, hay que lanzarse y, aveces, hay que dar un paso atras que libere un espacio en el que sucedan cosas, o bien hay que no hacer nada (Wu wei - No acción. Traductor = traidor). El vacio, el espacio, lo que no hacemos, la no intervención... Todos estos conceptos que afectan al arte, tambien lo hacen en las relaciones interpersonales, al asesoramiento escolar, la terapia, psicopedagogía, etc. Forman parte de nuestra vida cotidiana, como la sutil tarea de educar. O me paso o no llego. Una vez una profesora desde su experiencia y sensibilidad me dijo: " educar, es como tener un pajarito en la mano, tienes que protejerlo sin apretar demasiado, y tienes que saber cuando hay que ir liberandolo para que vuele solo" Me resuena aquí la paradoja Piagetiana: o les enseñas demasiado pronto y no están maduros, por lo tanto no lo pueden aprender, o lo enseñas demasiado tarde y ya no hace falta. La maduración, según Piaget, precede al aprendizaje, aunque probablemente, él y aún más Vigotski suponen que ambas van juntas y que un binomio enseñanza - aprendizaje adecuado, tambien tira del desarrollo y por tanto ayuda a madurar. Asi que conceptos como Sunyata o Wu wei. Son elementos que forman parte de la reflexión y de la práctica profesional. No intervenir es la norma, (Wei wu wei. Hacer la no acción), cuando "hacer" es desactivar al otro, asumir tareas o responsabilidades que pertenecen al otro. No acción, como norma de respeto a el poder y la responsabilidad del otro, respeto a su capacidad y a sus recursos. Una ayuda adecuada y proporcinada, la mínima ayuda posible. Y aprender a trasladar y descubrir el poder en el alumno, en los padres, en los profesores,. Permitir, al que nos pide ayuda descubrir su enorme caudal de posibilidades. El vacio y la no acción son lineas fuerza que deben guiar nuestro trabajo, sobre todo en las profesiones de "Ayuda, asesoramiento, psicoterapia, educación" Es facil caer en la trampa que describe fantásticamente la terapeuta familiar Mara Selvini en su libro "El mago sin magia" Es lamentablemente fácil acumular y llenar la mochila de estrategias que adornen nuestro ego profesional, creernos poseedores de la verdad y pensar que el señalamiento que los demás nos hacen como expertos nos ayudará a parecer útiles en un contexto tan complejo, como el educativo, como el de las dificultades escolares, NEEs, como el de las relaciones escuela familia o el de los "trastornos o psicopatologías" y demás etiquetas. Cuidadín, cuidadín...

"Si consideramos la pintura Zen, nos sentimos tambien impresionados por su sencillez, por el despojamiento. En las obras Zenga se encuentra la influencia espiritual del Tch'an chino. La pintura suele ser simple, tan solo unas cuantas líneas y manchas. Se indica sólo lo esencial y se elimina todo elemento decorativo u ornamental; estas obras reflejan tambien una gran serenidad. La pintura Zenga, como la caligrafía zen refleja el espíritu Sabi. Estas obras son ante todo, el resultado del ejercicio espiritual, de la meditación. Existen varias técnicas utilizadas por los artistas Zen para ejecutar sus obras, una de las principales es el suiboku, donde se utiliza unicamente tinta china negra, esto nos recuerda una ánécdota zen:

Un día un Daimyo (un señor feudal) encargó a un pintor un kakemono para su tokonoma (un adorno para su sala del Te) ;y pidío al artista que le pintara bambues, pues éste era un maestro en este tipo de motivos. Cuando se le entregó el rollo y lo desplegó, vío que verdaderamente era una maravillosa obra de arte, pero el artista había utilizado tinta china roja. El Daimyo dijo al maestro:
-¿Quién ha visto alguna vez bambues encarnados? Y el pintor contestó:
-¿Cómo quería usted que los pintara?
-Negros, naturalmente, dijo el Daimyo.
-¿Y quien ha visto alguna vez bambúes negros ? le contestó el artista."


(SABI-WABI-ZEN. El Zen y las artes japonesas. Raymond Thomas. Edita Visión Libros.)


Algunos conceptos en estos vínculos:
http://www.nematollahi.org/revistasufi/leertex.php?articulo=18
http://www.temakel.com/galeriajapon.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Sumi-e



















"Todo cuanto se ha dicho sobre la influencia del ch'an en la pintura china, se aplica naturalmente, a la influencia del zen sobre la estética japonesa. Pero, el temperamento japonés, su sensibilidad por la Naturaleza y su sentido cósmico de la unidad total del universo permitieron a los conceptos zen penetrar mucho más profundamente en el alma de los artistas. La nueva doctrina transformó las ideas, las creencias, las actitudes del pueblo japonés; y no sólo fue modificado el arte, sino que el modo de vida, y la cultura se impregnaron también de la nueva ideología. Los guerreros, los samurais, adaptaron su código de honor militar, el Bushido, a los principios severos y austeros del zen. Los jardines reflejaron, en su cuidado, la búsqueda de la paz búdica. La ceremonia del té, típicamente zen, fue un ritual simple, pero de gran sutileza, para reunir en torno a él a los espíritus refinados. Durante más de seiscientos años, los ideales religiosos del budismo zen dirigieron el alma japonesa y la impregnaron profundamente. El sinto y el zen forman los fundamentos psicológicos del pensamiento nipón y explican su comportamiento y sus reacciones ante la vida, incluso en la época actual.
Pintura de Sessuhu
La pintura fue la más bella expresión de estos ideales metafísicos; se volvió a los temas estéticos de la pintura china sumi-e, a la aguada, a la tinta del período Sung. Por otro lado, el período Muromachi fue una época de renacimiento artístico y religioso que favoreció intensamente la propagación cultural. Los monjes-artistas de los cincos grandes monasterios zen imitaron en un principio las obras chinas, pero después las trasformaron según el genio propio de su raza. Las aguadas, suiboku, de Mokuan (siglo XIV) muestran la tendencia japonesa de representar personajes conocidos: monjes y ermitaños, siguiendo en esto uno de los rasgos permanentes de este arte. La rigidez de los retratos del período Kamakura desapareció gracias a la intensa vida interior y la excelente técnica de los artistas. Cabe citar al monje zen Josetsu (siglo XV), cuyas aguadas quieren provocar el satori, voz técnica zen que significa el choque de la liberación espiritual. Este choque puede producirse después de un acto sin importancia en una persona en estado de "sobresaturación espiritual" provocado por un largo período de meditación dirigida. La pintura zen quiso reproducir estos momentos psicológicos al tiempo que los sugería.
Su discípulo Shubun, del monasterio zen, de Shokoku-ji, superó a su maestro por la técnica y la profundidad de su arte; los rostros de sus personajes poseen una vida extraordinaria que pone al descubierto sus íntimos sentimientos. Pero, el gran maestro de este período fue, sin duda alguna, el monje Sesshu (1420-1506) (ver en galería imagen 11) , quien estudió las aguadas monocromas en China y estableció después en Yamaguchi, Japón. Esencialmente fue un paisajista; su estilo varió mucho y a menudo utilizó varias técnicas de aguadas en una misma obra. Creó una pintura abstracta zen, en la que la simplificación de la forma es casi total; Sesshu quizo provocar la iluminación interior, simbolizar el estallido espiritual del alma humana por la presión de la contemplación; sus pinturas, de trazos picados, contrastados, de contornos indefinidos, recuerdan a menudo los dibujos vanguardistas de la pintura occidental.
Sus discípulos Sesson (1504-1589), Hakuin (1685-1786) y Sengai (1751-1837) entre otros, siguieron esta tradición de la pintura metafísica por medio de la aguada que aún permanece viva en nuestros días. Puede admirarse, por ejemplo, en la obra del maestro moderno Yokoyama Taikan (1868-1959).
La influencia de la doctrina zen con su sobriedad y su interés por la Naturaleza se encuentra en el arte de los jardines japoneses de esta época. La aparente pobreza de medios, la simplicidad, la pureza de líneas se utilizaron en la edificación de la pequeña casa de té y en el jardín que la rodea. Los más grandes artistas zen diseñaron jardines acordes con las reglas del budismo y empezaron por los parques que rodeaban los monasterios; el más célebre es el del templo del Rysan-ji, en Kioto. Los principales elementos del jardín zen se obtienen únicamente de la Naturaleza y, a primera vista, son los más "vulgares": piedras recubiertas de musgo, árboles, un pequeño estanque, plantas corrientes. Algunos se reducen sólo a rocas y arena fina, en un intento artístico de obtener lo abstracto (ver galería imagen 8). En el jardín japonés todo se reduce a lo esencial y todo es simbólico; la presencia del sinto recorre esa naturaleza que, en pocas palabras, ofrece la refinada belleza de sus formas y de sus colores. Todo es cuestión de ambiente, de sensaciones estéticas, de evocación interior. El efecto es sorprendente: en medio de los ruidos y de la agitación del mundo, el jardín zen, por su economía de medios, la armonía de la disposición de sus elementos, la utilización sabia y refinada de la Naturaleza, es un lugar de paz, de recogimiento y de meditación: principios que busca el budismo zen.

(El arte oriental, Jean Riviere, Biblioteca salvat.)

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sábado, 26 de agosto de 2006

ZAZEN

Taigen Fu: Era el responsable de los monjes en el monasterio del monte Tai-Yüan y un hombre muy erudito. A una de sus conferencias asistió de forma inesperada Kassan Zenne, quien tras escucharle durante un momento se echó a reir a carcajadas y abandonó la sala. Tras esto Taigen Fu se confesó ante Kassan como un hombre torpe y sin talento, hecho que Kassan no solo no desmintió sino que corroboró afirmando que se andaba por las ramas y que hablaba de cosas que no conocía. Siguiendo las instrucciones de Kassan, Taigen se encierra en su habitación dispuesto a hacer zazén hasta el fondo de sí mismo. Al amanecer del día siguiente se "despertó".

Buda, Dharma y Sangha

Según dicen las enseñanzas, cuando tomamos refugio en las tres joyas del budismo, estamos actualizando un acto de confianza y entrega en Buda, Dharma y Sangha (dicho en términos más occidentales: Belleza, Verdad y Bondad respectivamente), lo cual significa abrirse a nuestra auténtica naturaleza, que se manifiesta en el exterior como siendo las tres joyas. La devoción o entrega a ellas va disolviendo y purificando las obstrucciones que surgen de identificarnos con nuestro ego.

La devoción nos recuerda la humildad ante la inmensidad que nos rodea y nos contiene (“el mar, el tiempo, alrededores de lo que no podemos medir y nos contiene”), pues la escalera de la vida carece fundamentalmente de un “yo”, ya que ninguno de sus peldaños posee una sensación de identidad inherente, sino que es el “yo” quien se identifica con los peldaños, generando ese apego y rechazo que va configurando los estadios de desarrollo del ego. Y así es hasta que finalmente -en un salto al vacío- el yo deja de lado la escalera: dentro y fuera, sujeto y objeto, forma y vacuidad… pierden entonces todo su significado.

Tal como yo lo entiendo, esto puede verse como el despliegue de la forma y la vacuidad enervados por el amor-compasión. Esto es para mí el yoga y la meditación: una experiencia unitiva y de no dualidad. Como se dice en la Prajñaparamita, “la forma es el vacío, el vacío es la forma; no hay vacío aparte de la forma y no hay forma aparte del vacío”. En este sentido, cada sonido será una resonancia natural de lo inexpresable y cualquier pensamiento es como el gozo vacío de la unidad de la compasión y la vacuidad. En el momento en que uno reconoce la vacuidad de los fenómenos se eleva en nosotros una compasión universal y no conceptual por todos los seres inmersos en el océano del sufrimiento samsárico a causa de nuestro apego al mundo exterior y al propio ego .

Creo que la práctica de la meditación y el yoga es un buen entreno en la toma de conciencia, en la re-sacralización de la vida; es un trabajo que ha de trascender las múltiples facetas del egocentrismo integrando en cada aspecto de la vida cotidiana las nociones de vacuidad de existencia independiente del yo y de los fenómenos por un lado, y la de Bodhichita en tanto amor y compasión, por otro lado. Siguiendo el proceso de unión armoniosa entre Espíritu y Materia (“el espíritu es la metáfora de la infinitud de la materia”), bien podríamos decir que la compasión es vacuidad en acción, mientras que la vacuidad es compasión en contemplación.

Por otro lado, el hecho de considerar a todos los seres a través de la óptica del amor incondicional constituye un requisito esencial para llegar a percibir la pureza de lo relativo, de la forma, de lo que nos rodea (algo que los vehículos tántricos y la práctica del vajrayana llevan a la práctica mediante la visualización de las deidades; las cuales desempeñan en el plano de la forma el mismo papel que los mantras en el plano del sonido). Esta consciencia se enriquece con la abertura hacia lo otro, con el amor despierto, lúcido.Esto nos descubre el significado de la impermanencia: la vida ya estaba ahí antes de que llegáramos nosotros. Ella siempre ha estado fluyendo. Ésta es la lección de rendimiento que nos regala la vida: una humildad gozosa, no resentida. ¿Por qué no dejarnos fluir sintiéndonos unidos a cada partícula de vida? Dejémonos penetrar.

También nosotros somos una metáfora de la infinitud del Espíritu, una metáfora donde la Vacuidad se reencarna cada vez que un ser humano (el sabio, la naturaleza búdica de todo ser) suelta la escalera. Aquí radica la suerte de poder situarnos devocionalmente ante las tres joyas, actualizando e integrando las enseñanzas para compartirlas con los demás y juntos recrear el templo divino.La sabiduría es la recreación unificada (no fragmentada en compartimentos estancos, como ha pretendido la modernidad) de las dimensiones estética, científico-cognitiva y moral; es una metáfora que integra ese movimiento incesantemente creativo donde “todo yo (Buda o Belleza) se convierte en Dios, todo nosotros (Sangha o Bondad) se transforma en la más sincera veneración a Dios y todo ello (Dharma o Verdad) se convierte en el templo más resplandeciente de Dios” .Me gustaría hacer una reflexión sobre la profunda correspondencia existente entre yo-belleza-buda, sociedad-bien-sangha y otredad-espíritu-dharma:La sabiduría es ser yo, la sabiduría es ser nosotros, la sabiduría es ser lo otro.La sabiduría es Belleza, la sabiduría es Bien, la sabiduría es Espíritu.La sabiduría es Buda, la sabiduría es Sangha, la sabiduría es Dharma. Quizá a partir de esta reflexión podamos atisbar la figura del sabio más nítidamente: Sabio es quien ha integrado mente, cultura y naturaleza (budha, sangha y dharma) o, lo que es igual, quien reconoce en esas tres facetas los diferentes rostros del Espíritu o Vacuidad y sintoniza con Él o Ella, respetando por igual la Belleza, la Bondad y la Verdad, que es lo mismo que saber integrar esas otras joyas de nuestra cultura occidental: la estética, la ética y la ciencia. Estas joyas fueron fatalmente fragmentadas por la modernidad, y es tarea de nuestro tiempo y de todos nosotros reintegrarlas.

Sabio es quien ha sido capaz de descubrir la mentira del ego, ésa que nos inculcó el sentimiento de una identidad separada. Sabio es quien descubre que el yo último (Belleza) es la naturaleza búdica, y que todo “yo”, todo ser sensible, participa de esa naturaleza búdica. Todos somos miembros de la asamblea de todos los seres (Sangha): ésta es la dimensión ética, la bondad última.Nos dejamos empapar de espacio, como la caracola se inunda de mar, para dejarnos vaciar por la Vacuidad (interdependiente y no dual) y ésta –o el Espíritu- pueda verse a través de nosotros, que no somos más que claridad inseparable de la luz que la engendra. Esto es para mí la meditación: acostumbrarse a ser una ola que surge en el océano para reabsorberse en el mismo océano. La meditación sirve para “acostumbrarnos” a ser conscientes de ese vaivén de la infinitud de la cual somos una fugaz metáfora. ¿Qué son sino nuestros pensamientos y emociones?

“Conocerte o estudiarte a ti mismo es olvidarte de ti mismo y si te olvidas de ti mismo todas las cosas te iluminan”, decía Dogen.

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viernes, 25 de agosto de 2006

HAIKU


No sigas las huellas
de los antiguos
busca lo que ellos buscaron.

Matsuo Bashoo



Hace ruido,
pero llamarlo hambre
es demasiado.


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El dedo y la LUNA



¿Dónde está la luna?
Seguimos buscando con afán la respuesta a esta pregunta esencial. Y mientras buscamos e indagamos, no hacemos más que darle vueltas al dedo, fascinados por ese dedo nos comportamos como lo que somos (monos). Buscamos girando y girando alrededor del dedo, analizando sus caracteristicas y terminaremos haciendole la manicura o metiendonoslo en el ojo.
El ZEN nos distrae, nos entretiene, nos aliena. Me viene a la memoria el texto llamado "Los dichos de Rinzai" Más adelante incluiré una copia. Mientras tanto trascribo una anécdota sacada del libro "Carne de Zen, huesos de Zen" Editorial EDAF dice asi: " Ryokan vivia de la forma más sencilla posible en una pequeña choza al pie de una montaña. Cierto día, por la tarde mientras estaba ausente, un ladrón se introdujo en el interior de la cabaña, allí descubrió que no habia nada que pudiera ser robado. Ryokan, que regresaba en ese moento, se encontró con el ladrón en su casa y le dijo: "Debes haber hecho un largo viaje para venir a visitarme... y no sería justo que te volvieras con las manos vacías, por favor acepta mis ropas como un regalo" El ladrón estaba perplejo, pero finalmente cogío las ropas y se marchó.
Ryokan se sentó en el suelo contemplando la luna a través de la ventana. "Pobre hombre", se decía. "Ojalá pudiera haberle dado esta maravillosa LUNA"













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