Zen - La Tabla Redonda - TVE
John Cage,
Dokusho Villalba,
Enrique Miret Magdalena,
Luis Racionero Grau
y Ana María Schlüter Rodes
Etiquetas: Meditación, Tao, Zen
Espacio para compartir preguntas, ideas, experiencias, dudas, imágenes y... Actualidad cultural y temas acerca de la educación y la psicopedagogía, epistemología, constructivismo, el humor, las artes: música, cine, teatro, ciencia, pintura, arte oriental, shodo (caligrafía), sumi-e (acuarela japonesa), y el budismo zen, el taoismo, chi kung, la jardinería. Y cosas que me duelen o me asombran. Valoraremos el silencio. Escribiremos y leeremos entre líneas, en la frontera entre unas cosas y otras.
John Cage,
Etiquetas: Meditación, Tao, Zen
Etiquetas: Educación, Infancia y aprendizaje, Meditación, Zen

Etiquetas: Meditación, Zen

Etiquetas: Ciencia, Meditación
¿Oh maravilla de las maravillas!Etiquetas: Literatura, Meditación, Zen
Qi Gong Respiración y movimiento. Meditación y concentración. Como en el kin-in, la meditación caminando, se alternan, a modo de pulso, momentos de tensión y de distensión. Es una sencilla y preciosa práctica que disfruto hace tiempo y que a petición de mi amiga Marilina os propongo desde aquí. Cuando lo practico, y me gusta hacerlo por la mañana y tambien en cualquier ocasión, tengo la misma sensación que con el Tai Chi, comienzo con un cuerpo tenso, cansado, a veces crispado... europeo; y termino con un cuerpo africano. En esta dirección se puede ampliar la información.
http://es.wikipedia.org/wiki/Chi_kung
LAS OCHO JOYAS DEL TAI-CHI (Las ocho piezas del brocado)
- Sostener el cielo con las manos regula los tres hogares.
- Apuntar a un águila lejana vigoriza la cintura y los riñones.
- Separar las manos regula el bazo y el estómago.
- Volver la vista atrás previene las cinco debilidades y las siete llagas. - Puños cerrados y ojos flamígeros aumentan la fuerza muscular. - Elevarse sobre la punta de los pies regula los seis meridianos mayores. - Sacudir la cabeza y balancear las nalgas disuelve el fuego del corazón.
- Tocar los pies con ambas manos vigoriza la cintura y los riñones.
1.-DOS MANOS SUJETAN EL CIELO.
De pie se entrelazan los dedos de las manos enfrente del abdomen y se suben, mientras se inspira, empujando hacia el cielo, estando de puntillas, se expira al regresar a la posición original.
2.-ABRIR EL ARCO.
Posición del jinete se inspira al abrir, la mirada sigue la flecha, se expira al cerrar el arco.
3.-EMPUJAR CIELO Y SUELO.
Se inspira hasta llegar a la máxima extensión, después se relaja y se expira durante el cambio.
4.-GIRAR CABEZA Y TORSO HACIA ATRÁS.
De pie y derecho, relajado y con el peso y la concentración en el HARA, girar y mirar alternativamente el talón opuesto. Inspirar al mirar, expirar al volver al frente.
5.-SACAR LOS PUÑOS CON OJO DE ENFADO.
Posición del jinete. Puñetazo al frente con tensión, al volver relajar, alternativamente con ambos puños. Inspirar al sacar, expirar al relajar.
6.-DE PUNTILLAS SALTAR SIETE VECES.
7.-BALANCEAR LA COLA Y LA CABEZA.
Posición de jinete, manos sobre las rodillas, mover el cuerpo de un lado a otro, inclinando el cuerpo adelante y atrás.
8.-LLEVAR LAS MANOS Y ACARICIAR LOS PIES.
Etiquetas: Cuerpo: Soma-carne, Meditación
Taigen Fu: Era el responsable de los monjes en el monasterio del monte Tai-Yüan y un hombre muy erudito. A una de sus conferencias asistió de forma inesperada Kassan Zenne, quien tras escucharle durante un momento se echó a reir a carcajadas y abandonó la sala. Tras esto Taigen Fu se confesó ante Kassan como un hombre torpe y sin talento, hecho que Kassan no solo no desmintió sino que corroboró afirmando que se andaba por las ramas y que hablaba de cosas que no conocía. Siguiendo las instrucciones de Kassan, Taigen se encierra en su habitación dispuesto a hacer zazén hasta el fondo de sí mismo. Al amanecer del día siguiente se "despertó".Buda, Dharma y Sangha
Según dicen las enseñanzas, cuando tomamos refugio en las tres joyas del budismo, estamos actualizando un acto de confianza y entrega en Buda, Dharma y Sangha (dicho en términos más occidentales: Belleza, Verdad y Bondad respectivamente), lo cual significa abrirse a nuestra auténtica naturaleza, que se manifiesta en el exterior como siendo las tres joyas. La devoción o entrega a ellas va disolviendo y purificando las obstrucciones que surgen de identificarnos con nuestro ego.
La devoción nos recuerda la humildad ante la inmensidad que nos rodea y nos contiene (“el mar, el tiempo, alrededores de lo que no podemos medir y nos contiene”), pues la escalera de la vida carece fundamentalmente de un “yo”, ya que ninguno de sus peldaños posee una sensación de identidad inherente, sino que es el “yo” quien se identifica con los peldaños, generando ese apego y rechazo que va configurando los estadios de desarrollo del ego. Y así es hasta que finalmente -en un salto al vacío- el yo deja de lado la escalera: dentro y fuera, sujeto y objeto, forma y vacuidad… pierden entonces todo su significado.
Tal como yo lo entiendo, esto puede verse como el despliegue de la forma y la vacuidad enervados por el amor-compasión. Esto es para mí el yoga y la meditación: una experiencia unitiva y de no dualidad. Como se dice en la Prajñaparamita, “la forma es el vacío, el vacío es la forma; no hay vacío aparte de la forma y no hay forma aparte del vacío”. En este sentido, cada sonido será una resonancia natural de lo inexpresable y cualquier pensamiento es como el gozo vacío de la unidad de la compasión y la vacuidad. En el momento en que uno reconoce la vacuidad de los fenómenos se eleva en nosotros una compasión universal y no conceptual por todos los seres inmersos en el océano del sufrimiento samsárico a causa de nuestro apego al mundo exterior y al propio ego .
Creo que la práctica de la meditación y el yoga es un buen entreno en la toma de conciencia, en la re-sacralización de la vida; es un trabajo que ha de trascender las múltiples facetas del egocentrismo integrando en cada aspecto de la vida cotidiana las nociones de vacuidad de existencia independiente del yo y de los fenómenos por un lado, y la de Bodhichita en tanto amor y compasión, por otro lado. Siguiendo el proceso de unión armoniosa entre Espíritu y Materia (“el espíritu es la metáfora de la infinitud de la materia”), bien podríamos decir que la compasión es vacuidad en acción, mientras que la vacuidad es compasión en contemplación. 
Por otro lado, el hecho de considerar a todos los seres a través de la óptica del amor incondicional constituye un requisito esencial para llegar a percibir la pureza de lo relativo, de la forma, de lo que nos rodea (algo que los vehículos tántricos y la práctica del vajrayana llevan a la práctica mediante la visualización de las deidades; las cuales desempeñan en el plano de la forma el mismo papel que los mantras en el plano del sonido). Esta consciencia se enriquece con la abertura hacia lo otro, con el amor despierto, lúcido.Esto nos descubre el significado de la impermanencia: la vida ya estaba ahí antes de que llegáramos nosotros. Ella siempre ha estado fluyendo. Ésta es la lección de rendimiento que nos regala la vida: una humildad gozosa, no resentida. ¿Por qué no dejarnos fluir sintiéndonos unidos a cada partícula de vida? Dejémonos penetrar.
También nosotros somos una metáfora de la infinitud del Espíritu, una metáfora donde la Vacuidad se reencarna cada vez que un ser humano (el sabio, la naturaleza búdica de todo ser) suelta la escalera. Aquí radica la suerte de poder situarnos devocionalmente ante las tres joyas, actualizando e integrando las enseñanzas para compartirlas con los demás y juntos recrear el templo divino.La sabiduría es la recreación unificada (no fragmentada en compartimentos estancos, como ha pretendido la modernidad) de las dimensiones estética, científico-cognitiva y moral; es una metáfora que integra ese movimiento incesantemente creativo donde “todo yo (Buda o Belleza) se convierte en Dios, todo nosotros (Sangha o Bondad) se transforma en la más sincera veneración a Dios y todo ello (Dharma o Verdad) se convierte en el templo más resplandeciente de Dios” .Me gustaría hacer una reflexión sobre la profunda correspondencia existente entre yo-belleza-buda, sociedad-bien-sangha y otredad-espíritu-dharma:La sabiduría es ser yo, la sabiduría es ser nosotros, la sabiduría es ser lo otro.La sabiduría es Belleza, la sabiduría es Bien, la sabiduría es Espíritu.La sabiduría es Buda, la sabiduría es Sangha, la sabiduría es Dharma. Quizá a partir de esta reflexión podamos atisbar la figura del sabio más nítidamente: Sabio es quien ha integrado mente, cultura y naturaleza (budha, sangha y dharma) o, lo que es igual, quien reconoce en esas tres facetas los diferentes rostros del Espíritu o Vacuidad y sintoniza con Él o Ella, respetando por igual la Belleza, la Bondad y la Verdad, que es lo mismo que saber integrar esas otras joyas de nuestra cultura occidental: la estética, la ética y la ciencia. Estas joyas fueron fatalmente fragmentadas por la modernidad, y es tarea de nuestro tiempo y de todos nosotros reintegrarlas.
Sabio es quien ha sido capaz de descubrir la mentira del ego, ésa que nos inculcó el sentimiento de una identidad separada. Sabio es quien descubre que el yo último (Belleza) es la naturaleza búdica, y que todo “yo”, todo ser sensible, participa de esa naturaleza búdica. Todos somos miembros de la asamblea de todos los seres (Sangha): ésta es la dimensión ética, la bondad última.Nos dejamos empapar de espacio, como la caracola se inunda de mar, para dejarnos vaciar por la Vacuidad (interdependiente y no dual) y ésta –o el Espíritu- pueda verse a través de nosotros, que no somos más que claridad inseparable de la luz que la engendra. Esto es para mí la meditación: acostumbrarse a ser una ola que surge en el océano para reabsorberse en el mismo océano. La meditación sirve para “acostumbrarnos” a ser conscientes de ese vaivén de la infinitud de la cual somos una fugaz metáfora. ¿Qué son sino nuestros pensamientos y emociones?
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